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lunes, 16 de septiembre de 2013

Un líder empieza entendiendo su propia historia.

"No se trata de una personalidad magnética, eso puede ser sólo facilidad de palabra. Tampoco de hacer amigos o influir sobre las personas, eso es adulación. El liderazgo es lograr que las miradas apunten más alto, que la actuación de la gente alcance el estándar de su potencial y que la construcción de personalidades supere sus limitaciones personales". Peter Drucker.

Para empezar es oportuno dar un par de definiciones de líder; según la real academia de la lengua española es la persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora, otros lo definen como alguien que puede influir en otros y que posee autoridad gerencial. (Robbins-Coultler, 2010; 370).

Un entrenador tiene la difícil misión de ocupar el lugar de un maestro que debe enseñar a sus jugadores a enfocarse en un nuevo estilo de vida, que no solo incluye mejorar como deportistas, sino también el desarrollo humano y social.

Ahora bien, el líder que se presentara a lo largo de este escrito, es el entrenador de un club de rugby en Bogotá. Tiene una trayectoria de más de diez años en el deporte, cuenta con experiencia de seis años como jugador de La Selección de Rugby de Colombia, y recientemente empezó en la labor de entrenador. A pesar del poco tiempo que lleva en este rol, ha logrado que los integrantes del equipo crean en él y en sus capacidades como líder.
Giovanny Daza, así es como se llama el que dirige a un grupo de más de veinte personas que juegan rugby, sin lugar a duda tiene un sinfín de características pero, particularmente me enfocare en cinco que considero han sido determinantes para desviar al equipo del rumbo que en un principio seguía. Una de ellas es la confianza que trasmite, la confianza es la creencia en la integridad, el carácter y habilidad de un líder, (Robbins-Coutler, 2010;384), él por su experiencia tiene un buen juicio y manejo de su temperamento en las diferentes situaciones a las que se enfrenta, siempre siendo sincero y honesto a la hora de trasmitir una retroalimentación a su equipo, es por ello que logra generar confianza y a su vez credibilidad; ésta es la segunda característica que lo define, la capacidad inspirar a los jugadores y que perciban su honestidad y competencia para dirigirlos, sin duda alguna es lo que mejor define esta característica.

La paciencia, es una cualidad que para un entrenador resulta indispensable por el constante trato con personas de diferente carácter y edad, esta es la tercera característica, la capacidad que tiene para compartir la información y saber cuándo es necesario intervenir, participar y dejarlos solos; hace parte del liderazgo del entrenador, quien a pesar de los errores en entrenamiento y en juego que cometen los jugadores, sabe controlar su temperamento y los momentos en los que debe decir algo pertinente, inculcando la perseverancia. La motivación que brinda acompañada siempre de la perseverancia que inculca, incentiva a los jugadores a lograr las metas propuestas, que como él en su época de jugador e incluso ahora, es perseverante en cada meta propuesta; uno de sus objetivos es lograr resultados en el equipo, es por ello que la perseverancia es la cuarta característica que identifica al entrenador.


La última característica que citare en este ensayo, es el respeto, la base de cualquier relación interpersonal, en el rugby el respeto es quizá una de las mayores cualidades que definen a los jugadores. El entrenador debe conservar siempre un papel central y equilibrada respetando a cada uno de los jugadores y siempre saber cómo emitirles un llamado de atención, pero eso no solo queda en el equipo , también trasciende a los rivales, quizá es esta característica y las demás ya mencionadas anteriormente, como puede llegar a ser el líder absoluto, por su personalidad y su integridad como ser humano, resaltando los valores, la importancia de la amistad y sobre todo la superación individual en todos los aspectos de la vida, sin dejar a un lado la búsqueda del líder que cada uno puede ser en cancha y fuera de ella para el equipo y la obtención de los logros comunes.

Para finalizar, daré la definición del liderazgo, es lo que hacen los lideres, es un proceso de guiar a un grupo e influir en el para el alcance de sus metas (Robbins-Coultler 2010; 370), sin embargo en lo personal esta definición se queda corta para la labor desempeñada por el líder que escogí, puesto que no se queda en el logro de objetivos, si no que también se esmera por el crecimiento de cada jugador como persona íntegra, la parte humana de cada uno no se deja atrás, por el contrario es uno de los objetivos que se buscan con este deporte, hacer mejores personas y jugadores cada día, en cada entrenamiento, fuera y dentro de la cancha.
Es por eso que el entrenador, además de su amor por el deporte quiere devolver al mismo, todo lo que en su momento éste le dio a él para crecer y lograr una solidez como persona, a través de liderar y guiar a este equipo de rugby; pues es por la experiencia y las vivencias a lo largo de la vida lo que cultiva a un líder y le enseña a afrontar cada situación de la mejor manera posible, moldeando su carácter para aprovechar las cualidades que tiene y liderar.

Bibliografía:
Robbins, Stepehen., Coultler, Mary. (2010) Administración, décima edición. Pearson educación, Mexico.
Gerorge, B., Sims, P.,McLean, A. y Mayer, D. (2007). Discovering your authentic leadership. Harvard Business Review, Feb, 129-138.
Real Academia Española. www.rae.es/rae.html [Consultado: Jueves, 29 de agosto de 2013]

Escrito por Ana María Redondo. @annaredondop
Fotografía: Aura Osorio. 
@osorioflorez

jueves, 13 de septiembre de 2012

Lo que el Rugby me enseñó

"Cuando era chico no me interesaba el rugby. A pesar de la insistencia de mi padre, quien lo había practicado, yo decididamente prefería el popular y televisivo fútbol. La realidad evidenció que no era bueno para el deporte de la redonda y, en consecuencia, fui rechazado en el equipo de mi colegio. En esas circunstancias, casi no me quedó otra opción que –alrededor de los 8 años de edad- probar con el otro deporte que se practicaba en la escuela: el de la “guinda”.

Cerca de treinta años después, me alegra decir que la elección parece no haber sido tan mala ya que el rugby me ha enseñado mucho, y no sólo en el campo de lo deportivo.

El rugby me enseñó que se puede jugar siendo gordo. Que hay un lugar para cada uno y que debemos luchar hasta encontrarlo. También me enseñó que el gordo puede enamorarse del deporte, entrenar, ir al gimnasio, potenciarse, jugar y ganar. Y que puede transformar su supuesta debilidad en una incontenible fortaleza.

Me sorprendió cuando, por primera vez, un compañero tapó mi cabeza con su espalda para impedir que el botín del contrario la pisara. A partir de allí, aprendí y ejercí –como todos- esa práctica que refleja el espíritu de equipo, de amistad y, sobre todo, de lealtad, esencial al rugby.

También me hizo ver que en determinados momentos es necesario bajar la cabeza como un toro, concentrar toda la energía e ir para adelante buscando el in-goal contrario, aún sin saber exactamente las consecuencias de tal decisión.


Me mostró que el juego termina cuando suena el silbato, que se debe abrazar al rival tras la pitada final y disfrutar relajadamente un tercer tiempo de reconciliación con los jugadores del equipo contrario. Me enseñó a construir relaciones fructíferas más allá de las dificultades de corto plazo.

Me hizo saber que el árbitro es sagrado, y que, a pesar del eufórico entusiasmo del juego, las reglas deben ser cumplidas y que las decisiones del referee, independientemente de su pequeño tamaño, son inapelables e indiscutibles.

Me mostró que una espalda ardiendo bajo las duchas del club significa haber dejado todo en la cancha. Que se debe disfrutar de la sensación del deber cumplido, más allá del resultado. Que jugar y dejar todo en la cancha, ya es ganar.
Me enseñó a que la vida es “todo terreno” y que, a veces, nos lleva a jugar en verdes canchas con delicadas pasturas, y otras, en áridas superficies de tierra seca. Que la meta es la misma pero la estrategia, para jugar y triunfar, puede cambiar.

Me hizo comprender que no importa ganar ni perder sino jugar, jugar mucho y divertirse. Que jugando se aprende de los errores, se modifican las estrategias, se incrementa la autoestima e indefectiblemente se gana más de lo que se pierde, en este u otros campos de la vida.

Me demostró que es compatible el trabajo duro con la mayor diversión. Que, cuando uno se enamora de lo que hace, pocas barreras pueden frenarlo. Me alentó a celebrar los éxitos, pero también los fracasos cuando se deja todo en la cancha...

...Faltan pocos días para que comience la Copa Mundial de Rugby Francia 2007. En medio de este clima de alegría no puedo evitar pensar en cuánto valor este deporte ha agregado a mi vida y a la de mi familia. Me enseñó a crecer, a animarme a ir para adelante, a tomar riesgo y a sentirme respaldado confiando en mis compañeros, en mis amigos, pero -sobre todo- en mí mismo."

Martín Simonetta

Tomado de Opinión idónea